Señales de alerta
La persona que sufre desórdenes de la alimentación, niega la severidad del mismo, siente que tiene el control sobre el trastorno. Está ciego, es el desorden de la alimentación, el que controla su vida. Recién cuando se ve el impacto sobre la vida de quien los padece, se advierte, que no hay nada bajo control", sostiene la doctora Edith Szlázer, Directora Médica de BACE y fundadora de la Asociación Argentina de Bulimia y Anorexia El individuo nunca consulta, es la familia, los amigos o el colegio los que tienen que actuar rápidamente, ya que, cuanto antes se detecta el síntoma y más rápido se comienza el tratamiento mayores son las posibilidades de resolverlo, y los riesgos son proporcionales a la intensidad y a la duración de la enfermedad.
Anorexia
Frente al ideal de delgadez propuesto por la sociedad actual, muchos adolescentes inician una dieta estricta. Sintiéndose admirados por su entorno dejan de alimentarse, adelgazando cada día más. Se estima que el 18 por ciento de argentinas son anoréxicas y el número se eleva cada día. Debido a que el trastorno puede ser fatal, los anoréxicos necesitan ayuda profesional para recuperarse, y son los familiares quienes deben estimularlos a empezar un tratamiento. La edad de comienzo es muy temprana, entre los 10 a 11 años. El equipo profesional de BACE, aconseja estar atentos a una serie de observables para diagnosticar esta enfermedad:
Disminución de más del 15 por ciento del peso corporal en un corto período de tiempo respecto de la edad y talla correspondiente.
Amenorrea primaria: ausencia total del ciclo.
Amenorrea secundaria: ausencia mínima de tres ciclos mensuales.
Distorsión de la imagen corporal: se ve y se siente gorda. La frase típica de un chico con anorexia es:
Quiero engordar pero no puedo.
Me hice naturistavegetariana: no puedo ver animales muertos.
Como y me cae pesado.
Necesito un laxante porque estoy constipada.
Respeten mi intimidad.
Todos los chicos hacen dieta, es normal, no es para preocuparse.
No se metan en mi vida.
La ropa me queda grande.
Bulimia
Si un individuo tiene bulimia probablemente ha estado haciendo dieta y viendo subir y bajar su peso desde la adolescencia. Una alimentación crónicamente baja en calorías produce una sensación continua de hambre que desencadena los ciclos de "atracón y purga". Quienes padecen bulimia, a menudo se atracan de comida y luego se purgan a través de vómitos autoinducidos u otras conductas como el abuso de laxantes o diuréticos. También suelen ayunar o hacer dietas muy rigurosas después de un atracón. A partir de un relevamiento dirigido por la doctora Szlázer, BACE sostiene que una de cada diez mujeres en edad escolar sufren de bulimia. Para cualquiera que sufra este trastorno de la alimentación, la atención profesional es el mejor camino de recuperación. Conductas de alarma, que pueden hacer pensar que una persona tiene trastornos de la alimentación:
Fluctuaciones de peso constante debidos a los ciclos atracón-purga.
Preocupación continua por la comida: el paciente se fija un peso muy inferior a su peso sano.
Miedo a no poder controlar la cantidad de alimentos que ingiere.
Usar el baño frecuentemente después de la comidas.
La realización de ruidos encubridores al ir al baño, como prender música o encender la ducha.
Desaparición de cosas dulces en la casa (helado, dulce de leche, etcétera).
Dentros de las consecuencias de un trastorno de alimentación, se encuentra la pérdida de:
Amigos
Control
Salud
Intimidad
Autoestima
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Universidad
Social
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